En varias fuentes de información, incluyendo la Enciclopedia Yucatán en el Tiempo y a su vez de «La Historia del Beisbol en Yucatán, tomo I» (1989) de Luis Ramírez Aznar y posteriormente en «Historia del Beisbol en Yucatán y Campeche entre los años 1892-1905» (2006) de Carlos R. Castillo Barrio, se publicó esta interesante carta. Inicios del Beisbol en Yucatán. Un texto del Dr. Eduardo Urzaiz Rodríguez, de 1914 dirigida a Juan Usó Muñoz «el Chivo de Halachó«, sobre una encuesta que efectuó sobre la introducción del beisbol en Yucatán. En esta carta la transcribo a continuación, aparece mencionado un tío abuelo de quien escribe esto. Se trata de D. Álvaro Sánchez Espinosa (Nota 1), hermano de mi abuelo Camilo.

También el cronista de Progreso D. Romeo Frías Bobadilla incluye información de los inicios del beisbol en sus libros.
He aquí la famosa carta del Dr. Eduardo Urzaiz Rodríguez:
«Allá por los años de 1892 o 1893, época en la cual el que esto escribe suspiraba aún por el pantalón largo y que, a pesar nuestro, vemos irse esfumando poco a poco entre las brumas del pasado remoto, sucedió que por azares de la suerte se juntaron en un grupo de muchachos dos o tres «cubiches» que conocían el Base-ball desde antes de venir a Yucatán, y uno dos yucatecos que también lo conocían por haber estado en colegios de los Estados Unidos. Inicios del Beisbol en Yucatán. El centro de reunión era la esquina en que se cruzan las calles 61 y 68 de esta ciudad y allí mismo, en pleno arroyo, donde antes habíamos celebrado grandes corridas de toros con palma de coco, empezamos a jugar Baseball con bolas de trapo y un palo por bate.
Los iniciados aumentaron rápidamente y, expulsados por la policía del primer teatro de nuestros infantiles juegos, nos refugiamos en el redondel del antiguo Circo Teatro, al cual teníamos acceso por la amistad del encargado o conserje, que lo era por aquel entonces el negro Leandro. Más tarde, cuando ya los noveles «players» eran en número suficiente para formar dos partidos, dimos prácticas o desafíos improvisados en la plaza de Santiago. La afición cundió rápidamente: porque habían otros muchachos en iguales circunstancias que los de nuestro grupo y porque varias distinguidas personas que conocían el juego, nos alentaron y animaron desde el principio.
El club Mérida
Finalmente organizamos en debida forma, con su Reglamento y todo, un club que se llamó «Mérida» y que dio el primer desafío con visos de formalidad de que se tiene noticia en Yucatán. Verificóse este juego en la plaza de San Juan y fue nuestro contrincante un Club, de cuyo nombre no me acuerdo, formado por Juan Iglesias, con otros muchachos de aquel barrio. El «Mérida» salió vencedor en aquel desafío, en el cual el autor de este bosquejo histórico beisbolero jugó la tercera base y, entre paréntesis, la jugó tan mal, que fue retirado del servicio activo y pasó de una vez para siempre a la categoría de aficionado, devotísimo pero platónico, a ese juego incomparable que usted, Don Juan, llama con tanto acierto «Rey, Sultán, César y Emperador de los Deportes».
Los trajes de los jugadores del Club «Mérida» eran de manta cruda con ribetes de percal rojo y verde; las pelotas las hacíamos personalmente y las forrábamos de cuero y los bates se mandaban a tornear especialmente. Como se ve, no se vendían entonces en Mérida útiles de Baseball y había que ingeniarse para fabricarlos. Inicios del Beisbol en Yucatán. Recuerdo que me especialicé en la confección de caretas de alambre, especialidad bastante lucrativa; pues llegué a vender algunas hasta en un peso cincuenta centavos, suma exorbitante en aquella época en que los huevos estaban a tres por medio y una gallina costaba seis reales.
Jugadores del Club Mérida
El Club «Mérida», que sin disputa fue el primero que existió en Yucatán, quedó definitivamente constituido poco más o menos en la forma siguiente: Álvaro Sánchez Espinosa, pitcher; Adolfo Zavala, cátcher; Francisco Urzaiz primera base y CAPITAN; Mortimer Tappan, primera base; Nicolás Cámara Palma, tercera base; Luis Mangas, short stop; Ramiro Tenorio, rigth fielder; Gonzalo Tenorio center fielder y Marcio Río, left fielder. Más tarde se separó del «Mérida» Adolfo Zavala y fue cátcher Pancho Heredia.
Pronto se formaron otros clubs de muchachos, de los cuales el más notable fue el «Libertad» en que jugaron Ramón y Arcadio Escobedo, Pepe Millet H., Bernardo Ponce, Adolfo Zavala y, aunque parezca extraño, Pepe Millet notable primera base que, si bien por su excesivo volumen no corría mucho, cogía y bateaba duro. Hubo entre otros clubs, el «México» el «Strong» y el «César».
Como antes dije, lo que empezó por un juego de muchachos, fue alentado y estimulado por varias distinguidas personas, entre las cuales merecen ser citados Don Pablo González, Don Desiderio Ancona, Don Pedro Regil Ávila, el Doctor Patrón Correa (Don Pepe) y otros que siento no recordar. En el «Eco del Comercio» se publicó un artículo en que se señalaban las ventajas del Baseball y se explicaba el juego, acompañando la explicación con un diagrama del diamante. Más adelante se publicaron en el mismo periódico las crónicas detalladas de los desafíos. Inicios del Beisbol en Yucatán. Fue autor de las crónicas, lo mismo que del artículo antes citado, mi padre Don Fernando Urzaiz, y el score que servía para confeccionarlas los llevaba el player fracasado de que antes se habló, o sea un servidor.
Los desafíos se verificaban en Chuminópolis, en el terreno de los antiguos recreos; la entrada, de pie y al aire libre, era gratis. La concurrencia era selecta y numerosa y no faltaban las damas.
El Sporting Club
Algún tiempo después de que el Baseball se jugaba en Mérida, entre muchachos, es cierto, pero con clubs debidamente organizados y con desafíos formales y bien concurridos, se fundó el primer club de jóvenes adultos. Fue el «Sporting Club«, que algunos consideran como el primero de todos los fundados en Mérida, y se compuso de jóvenes de la mejor sociedad, muchos de los cuales habían aprendido el juego en colegios de los Estados Unidos.
Este club pidió al extranjero bates, pelotas de Spalding, trajes, guantes, petos, etc., etc. Tuvo por pitcher a Miguel Peón Casares, estrella de primera magnitud, lanzador formidable de brazo de acero, que algunos consideran no igualado hasta hoy, ni por el Diamante Molina; aunque Ud., querido Chivo, opine lo contrario, tal vez con razón, pues no hubo entonces con quién hacer la comparación ni existían las formidables trancas que han ocurrido después.

Los demás componentes del «Sporting» eran, si mal no recuerdo, los siguientes: Diego Alonzo Betancourt (C); Fernando Morales (1ª.B); D Desiderio Ancona (2ª.B); Fernando Urzaiz R. (3ª.B); Ernesto Fajardo (S. S.); Víctor García (R. F.); Roberto Bolio (C. F.); y Crescencio Tenorio (L. F.). También formó parte del «Sporting», el señor Don Avelino Montes, aunque no recuerdo si jugó mucho tiempo. También pertenecieron a él, Alfredo Zavala, Fernando Ponce, Aurelio Díaz y otros que he olvidado, pues hubo una segunda novena.
Fue Gerente del «Sporting» Don Pedro Regil Ávila.
Otros clubes
El «Sporting Club» fue un team formidable que no encontró contrario digno de su fuerza. Recuerdo que tuvo uno o dos desafíos con un Club «Victoria» que vivió muy poco y dos con el «Colón» que formó en Progreso Don Menalio Marín y en el que jugaban, además de este señor, Don José María de Regil, José T. Castellá, los jóvenes Castelló y otros de la sociedad porteña. En todos estos encuentros, el «Sporting» ganó con notable exceso de carreras.
Los desafíos más interesantes y reñidos por lo equilibrado de sus fuerzas, fueron los que se dieron entre el «Mérida» y otros clubs. Pero el más sensacional se verificó entre el «Mérida» y el «Sporting». El «Mérida» puso por condición que no actuase de pitcher Miguel Peón y ocupó el box Ernesto Fajardo .
D. Álvaro Sánchez Espinosa, pitcher
Ya he dicho antes que el pitcher del «Mérida» era Álvaro Sánchez (Espinosa) y ahora viene bien añadir que era de lo mejorcito que había entonces, con sus correspondientes curvas. Aquella tarde, tarde espléndida que recuerdo como si fuese ayer, estuvo muy efectivo y el desafío comenzó reñidísimo, llevando el «Mérida» la mejor parte hasta el quinto inning en que tenía ya cuatro carreras por dos de su contrario. Inicios del Beisbol en Yucatán. Pero desgraciadamente, tal vez por el esfuerzo que hacía al jugar con contrarios tan fuertes, sufrió Álvaro (Sánchez Espinosa) la fractura espontánea del húmero derecho. Fue atendido por el Doctor Don José Patrón Correa que se hallaba presente y que, como ya dije, fue desde el principio, entusiasta aficionado.

Hubo que sustituir a Sánchez (Espinosa) con otro jugador que no era pitcher, y el juego continuó sin animación, perdiendo el «Mérida», como era natural. Después de este match, el entusiasmo comenzó a decaer, el «Sporting» se disolvió por falta de contrario, y se hizo patente la necesidad de tener varias novenas de fuerzas equilibradas.
Entonces fue cuando el señor Don Pablo González, Don Pablito, como cariñosamente se le llamaba, concibió el proyecto de organizar en debida forma varios clubs bien nivelados, arreglar un terreno apropiado y fundar de una manera formal la Liga Yucateca, proyecto que no llegó a realizar por su prematura, inesperada y sentida muerte.

Después de esto, el Baseball fue conservándose apenas como juego de muchachos callejeros, con pequeños resurgimientos periódicos sin resonancia.
Diez años después de la primera época de Baseball, surge la segunda, sin duda la más brillante y espléndida, la edad de oro de la pelota en Mérida; aquella en que Luis Augusto Molina fundó un terreno especial e hizo del Baseball, por primera vez entre nosotros, un espectáculo en forma, con entradas pagadas. La época del «Fénix», del «Colón» y el «Pablo González, época de competencia, no solo artística sino también pecuniaria entre las empresas que sostenían estos clubs y que poseían sus propios terrenos.
Importación de jugadores profesionales
Entonces fue cuando se importaron jugadores profesionales para reforzar los clubs locales, cuando vimos al «Águila» de Veracruz, al «Fe» de la Habana, al «Cuba» formado con elementos del «Habana» y del «Almendares», a los «Piratas» y «Texanos», etc., etc.
En este resurgimiento del Baseball tomaron también parte activa Don Menalio Marín, Jacinto Zapata y José Zudaire. Inicios del Beisbol en Yucatán.
También en Progreso volvió a florecer en aquella época el Baseball y usted, Don Juan Usó, también metió en el guiso su cuchara, pues me parece que fue quien fundó los terrenos del «Unión«, donde se dieron también notables desafíos.
El «San Cosme Athletic Field»
Ha tenido después el Baseball en Yucatán largas épocas de letárgico sueño y veces mil. Le hemos visto renacer de sus cenizas como el fénix de la fábula. Largo y prolijo sería narrar estas peripecias que, por contemporáneas, están frescas en la memoria de todos los aficionados: los «Tigres» y los «Gigantes», el «Águila» de Progreso, (valiente, pero desgraciado), los varios campeonatos locales empezados y nunca acabados, los cubiches de Franco, el fracaso de Pepe Guerra en el «San Cosme Athletic Field«, etc… etc…
Hasta llegar al Campeonato Escolar recientemente llevado a feliz término, gracias a la entusiasta gestión de la actual Directiva de la Liga.. ¿Y quién se atreve a negar la parte activa que en el presente florecimiento de nuestro juego favorito ha tomado, oh ilustre Chivo de Halachó? Usted vestal con barbas, pantalón y cencerro, ha conservado el fuego de la afición beisbolera, y de usted exclusivamente es el meritorio esfuerzo de extender el higiénico y moralizador deporte por todo el territorio de la Península Yucateca.
Todo lo narrado, en lo que probablemente ha de haber errores, porque escribo de memoria y sin ningún comprobante a la vista, tiende a demostrar que el Baseball no ha tenido padre conocido en Yucatán. Surgió espontáneamente como las flores en Primavera. Empezó por insignificante juego de muchachos, interesó a los grandes y tomó proporciones inesperadas, como arroyuelos que de tenues filtraciones se originan y van aumentando gradualmente en su caudal hasta convertirse en opulento río.

A la historia del Shah de los deportes en Yucatán, están ligados muchos nombres que merecen ser conservados en sus páginas, sin que pueda negarse que, en primer rango y con áureas letras, hay que inscribir los de Pablo González y Luis Augusto Molina y el de usted, Don Juan U. Muñoz, que Dios guarde y conserve por muchos años, como desea este su sincero amigo y con él todos los que aman el Baseball, y anhelan verlo arraigado definitivamente en esta hermosa y querida tierra yucateca.
El Dr. Eduardo Urzaiz Rodríguez
NOTA : El Dr. Eduardo Urzaiz Rodríguez, distinguido ginecólogo y alienista, ocupó en tres períodos la rectoría de la Universidad de Yucatán. Oriundo de Guanabacoa, Cuba, introductor del soft ball en Yucatán cuando toma posesión como rector de nuestra máxima casa de estudios allá por el año de 1922. Inicios del Beisbol en Yucatán. Con la carta anteriormente citada, el Dr. Urzaiz Rodríguez, se convierte en el primer historiador del base ball en Yucatán.
Por su parte el distinguido periodista Don Fernando Cantillo Güémez, a cuyo cargo estaba la dirección de «La Revista Deportiva«, en sus páginas abre nuevos horizontes en la información deportiva local, dejando plasmada en sus páginas una gran parte del deporte yucateco en general.»
De: Historia del Beisbol en Yucatán y Campeche entre los años 1892-1905 de D. Carlos R. Castillo Barrio.
Hasta aquí la transcripción de la carta.
Nota de Yucatán Ancestral:
Nota 1: D. José Mercedes Álvaro Sánchez Espinosa, (1876-1956) es abuelo de mi primo segundo Eduardo Sánchez Molina, relacionado con la Antigua casa-quinta de Itzimná que en su momento, aportó mas detalles acerca de ese antiguo predio.
Como se puede leer en la carta, se incluyen muchos nombres de jóvenes de en esa época, que empezaron a practicar el hoy conocido como «el rey de los deportes» el beisbol.


