Las Encomiendas en Yucatán (II)

Las Encomiendas en Yucatán (II)

Montejo el mozo, acaso no supo oportunamente la publicación de las ordenanzas de Barcelona o, en caso contrario, ansioso como estaba de afirmar en la colonia y consolidar su Gobierno, temió sin duda que fuese impedimento el disgusto de sus compañeros cuyos servicios le constaban y por los cuales se creían con derecho a las mismas recompensas que sus camaradas de otros países conquistados; por lo que procedió, conforme a las instrucciones de su padre y al reglamento expedido por Cortés, para regir las encomiendas en Yucatán y en México, a repartir los siguientes pueblos:

 

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Dio,
a Gaspar Pacheco, el de Calkiní;
a Melchor Pacheco, el de Hocabá, que antes perteneció a Pedro Álvarez;
a Juan de Magaña, los de Sotuta y Tibolón;
a Juan Magaña Arroyo, el de Tahdziú;
a Hernando de Bracamonte los de Tekit y Tecoh;
a Francisco de Bracamonte, los de Motul y Tekax;
a Juan de la Cámara, el de Sinanché;
a Francisco Tamayo Pacheco los de Calcalchén, Xaya y Sihunchén;
a Alonso de Rosado los de Dzan, Panacchén y Muna;
a Juan de Aguilar los de Mama y Peto;

 

a Hernando de Aguilar el de Aké;
a Diego Briceño, el de Tikal;
a Cristóbal San Martín, el de Cansahcab o Canalsahcab;
a Juan de Contreras los de Nabalán, Tahcabo y Cozumel;
a Francisco de Zieza los de Popolá y Sinsinato;
a Giraldo Díaz de Alpuche, el de Kaua;
a Luis Díaz el de Kikil;
a Juan Bote los de Tzab, Tixculúm y Tek;
a Juan de Sosa Velázquez, el de Temáx;
a Blas González los de Ichmul y Tecuiché;
a Alonso González los de Xokén;

las encomiendas en Yucatán

a Cristóbal Sánchez los de Tekantó y Tepakán;
a Martín Sánchez el de Dzizantún;
a Alonso de Villanueva y Francisco Zieza los de Samahil, Tijolob y Tixmocul;
a Pedro García, los de Yuaycutz, Popochx, Canchenup, Tabi y Chunhuhub;
a Juan de Paredes, los de Cicil, Sitilpech y Bolompocché;
a Pedro Hernández Nieto, los de Kitilcúm y Cabiché;
a Alonso Rojas, los de Sudzal, Chalanté y Tacxcúm;
a Antón Corajo, los de Poxilá y Cinimulá;
a Hernán Muñoz Zapata, el de Oxkutzcab;
a Pedro Muñoz, los de Izamal y Santa María;
a Juan Vellido los de Uayma y Katanché;
a Martín Ruiz de Arce y Álvaro Osorio, los de Tesoco, Tecay y Sodzil;
a Francisco de Arceo, los de Xanabá y Postunich;
a Rodrigo Álvarez, Samahil y Calotmul;

 

a Pedro de Santillana el de Muxupip;
a Juan de Urrutia, los de Chancenote, Chauaché y Chichimilá;
a Francisco Hernández, los de Tixhoczuc y Chikuindzonot;
a Esteban de Nájera, el de Pixoy;
a Pedro de Valencia, Esteban González y Juan de la Cruz, el de Sacalac;
a Juan Rodríguez el viejo, el de Sucopó;
a Juan Cano, los de Bólom, Cabil, Dzitás, Cachimay y Dzonot;
a Pedro de Valencia, el de Tahmuy;
a Juan Durán, el de Kampocolché;
a Juan Gutiérrez Pijón, el de Ekbalán;
a Juan de Cárdenas los de Tekón y Ekab;
a Sebastián de Burgos, los de Temozón, Tahzimín y Teccac, Cacalchén, Tepip, Euán y Catxoc;
a Alonso López, el de Cuzamá y posteriormente a Gomez de Castrillo;
a Juan Farfán “el viejo” el de Chocholá;
a Antón Julián los de Titzalc e Hixtual;
a Diego Martín de Huelva el de Samal;
a Francisco Dorado el de Icamá;
al Adelantado toda la provincia de Maní y los pueblos de Ticul, Champotón, Telchac, Ambcobil y Xcucul;
a don Francisco de Montejo el mozo y a Don Francisco de Montejo el sobrino, los de Chuburná, Nolo, Mocochá, Hunucmá, Tixcocob, Conkal, Buckzodz y Dzilam.



Continuará…

 

De: A Través de las Centurias, Tomo I, Lic. José Ma. Valdés Acosta.

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