Prevenciones contra la Influenza 1918

Estas fueron la recomendaciones y prevenciones contra la Influenza en 1918, publicadas en el periódico El Correo en Yucatán, en noviembre de ese año.

I.- Habitación higiénica, es decir, siempre limpia, bañada de sol, llena de aire puro y provista de agua limpia para la limpieza.

II.- Baños frecuentes, vestidos siempre limpios, cuidando no sean invadidos por los parásitos.

III.- Alimentos sanos, no exitantes y evitar bebidas embriagantes.

IV.- Evitar enfriamientos, desveladas y toda clase de abusos que debiliten o depriman.

Nota.- Son inútiles los llamados desinfectantes como la creolina, el ácido fénico, la naftalina, etc., que solo sirven para viciar el aire e irritar las mucosas respiratorias predisponiendo a su inflamación.

Desde luego que se sienta malestar o se tenga presunción de estar afectado de la influenza, debe procurarse no salir de las habitaciones, guardar cama, si es preciso, y ponerse a dieta.

Las purgas, las lavativas, las friegas y los baños en este caso son perjudiciales. Los antipiréticos como el piramidón, la aspirina, la quinina, etc. son perjudiciales y muy peligrosos por el enfriamiento que provocan y el cual predispone a las congestiones viscerales.

QUE PRECAUCIONES HAY QUE TOMAR

No hay un medicamento seguro que prevenga contra la influenza; sólo los cuidados evitarán el contagio.

Levantarse y recogerse temprano. Evitar la fatiga física e intelectual. Aseo personal y baños, lavados de manos frecuentes, aseo de la boca despúes de las comidas con un cepillo y un dentrífico cualquiera.

Prevenciones contra la Influenza 1918
Imagen de referencia

Habitación ventilada de día y de noche, con temperatura uniforme. Evitar los cambios bruscos de temperatura: dormir bien abrigado en la habitación ventilada; abrigarse al salir de las habitaciones calientes.

Comer alimentos sanos, nutritivos, evitar los excesos de mesa y de bebida. Más vale gastar en comer y abrigarse bien, que medicamentos preventivos contra la influenza.

No concurrir a reuniones numerosas, teatros, templos, mercados

Evitar en lo posible estar en contacto con los enfermos de influenza; no dormir en las habitaciones de éstos; no concurrir a reuniones numerosas, teatros, templos, mercados, etc.

Cuidarse de respirar el polvo protegiendo la nariz y la boca por cualquier medio.

Aseo cuidadoso de las habitaciones: evitar el barrido en seco, prefiérase el aseo, trapeando con lienzos húmedos y úsese el petróleo siempre que sea posible.

Aislar a los enfermos de influenza, sobre todo a los atacados gravemente.

Desinfectar la ropa, sobre todo los pañuelos, y los utensilios que usen los enfermos de preferencia por medio de ebullición. Prevenciones contra la Influenza 1918.

Para hacer efectiva la campaña que las autoridades correspondientes emprendan contra la epidemia, debe ocuparse: no salir de casa enfermo; esputar sólo en las escupideras o en el pañuelo; protegerse la nariz y la boca al toser o estornudar; asear la vía pública en la parte, que a cada uno le corresponde NO barriendo en seco sino después de regar usando petróleo siempre que sea posible.

Toda persona que se enferme debe recluirse en su habitación, extremando los cuidados higiénicos expuestos; no se los específicos ni los remedios secretos, y debe llamarse al médico por poco que la enfermedad empeore.

No concurrir a sus quehaceres el principio del mal: más vale perder tres días de trabajo, que estar de enfermos de gravedad quince.

Cuidarse en la convalescencia con esmero; muchos casos fatales son debidos a las imprudencias de ese período.

Todo tratamiento médico debe ser prescrito por un facultativo.

De: Periódico El Correo 1918

Historia de Yucatán

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